NACER SOMBRAS. Raúl Díaz Reyes

ICA

Del 05 febrero 2026 al 19 marzo 2026

Exposición

Centro Párraga

http://www.centroparraga.es

EXPOSICIÓN / ARTE CONTEMPORÁNEO

Sala de Máquinas

Proyecto comisariado por Javier Martín-Jiménez.

Inauguración: jueves, 5 de febrero, a las 20:30 h.

En la filosofía griega la verdad se entiende como aletheia o "desocultamiento", aquello que se desvela sin mostrarse del todo. La exposición "Nacer sombras" propone un recorrido por un conjunto de obras recientes de Raúl Díaz Reyes en el que la pintura se expande hacia lo espacial y lo simbólico, invitando al espectador a atravesar un paisaje de signos, ritmos y silencios. Concebida como un espacio de tránsito, recogimiento y revelación, la muestra reivindica lo velado, lo indirecto y lo sugerido frente a la sobreexposición visual propia de la sociedad contemporánea. En diálogo con “El elogio de la sombra” de Tanizaki, se defiende la belleza de la penumbra, lo opaco y lo insinuado frente a la claridad excesiva. La sombra crea profundidad, misterio y calma; el arte no solo muestra, también sugiere.

Formado inicialmente como grabador, Díaz Reyes ha desarrollado una práctica que integra técnicas tradicionales y sensibilidades contemporáneas. En sus obras, la pintura se entiende como un espacio íntimo de control y reflexión donde investiga una caligrafía no normativa, un gesto que une escritura y forma. Su cuerpo de trabajo está compuesto por familias de signos que reaparecen y se transforman: pájaros, flores, árboles, estrellas, torres o velas. Estos elementos no funcionan como imágenes narrativas ni como representaciones literales, sino como símbolos depurados, cercanos al jeroglífico o al emblema, que oscilan entre la abstracción geométrica y lo semifigurativo. La armonía buscada en todos los cuadros le suma un componente totémico, primitivo y solemne.

Este vocabulario surge de un proceso de fragmentación, adición y desorden del patrón. Las formas se repiten, se interrumpen o se erosionan, generando tensiones entre orden y azar. Aunque las imágenes puedan transmitir, en una primera impresión, serenidad o armonía, en su interior laten asociaciones más complejas. El pájaro, por ejemplo, aparece como símbolo de fragilidad y tránsito; las flores y las velas remiten tanto a lo natural como a lo ritual y funerario. Calma y pérdida, belleza y duelo coexisten sin jerarquía, dando lugar a una iconografía ambigua y profundamente poética, que entrelaza la experiencia vital del artista —sus paseos, sus recuerdos, sus pérdidas— con referencias culturales que atraviesan geografías y épocas, pues son universales (lo oculto en el inconsciente suele ocuparse por traumas, deseos reprimidos o arquetipos). El resultado es un jardín simbólico en el que cada obra actúa como una señal, una aparición o un umbral.

Javier Martín-Jiménez

 

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